En el mundo hay gente razonable y gente irrazonable. La razonable se adapta al mundo aunque no le guste, y la irrazonable es la que quiere cambiarlo y hacer de él un lugar mejor.
Si partimos de estas dos definiciones del ser humano, razonable e irrazonable, y las usamos para el mundo de la fotografía, sería fácil decir que formo parte del segundo grupo. Pero en el fondo estaría mintiendo.

Empecé en la fotografía con la afición de un joven de dieciseis años, que convirtió un trabajo de verano de dos meses en su profesión.

Llevo desde el año 1990 dedicándome profesionalmente a la fotografía. En este tiempo he realizado fotos razonables y otras irrazonables. Será por mi forma de ser, que me tiran más las segundas, pero como reza el dicho: "Para gustos hay colores".

Y dependiendo de los encargos de mis clientes, de su manera de ser y de sus gustos fotográficos, fotografío razonablemente o irrazonablemente.


Carlos Costa